El Amanecer del Alma

Era tímida aquella su primera mirada, tendida en el horizonte, bañada de sueños ingenuos, arrebolada de incumplidas promesas que por su naturaleza tornábanse eternamente inalcanzables... Era leve y frágil su amanecer de ternuras y cándidas canciones; su voz era trémula y su mente dibujaba trazos inseguros; de su rostro luminoso, candente pendía una fugaz sonrisa. Las estrellas danzarinas que de su pecho se elevaban prístinas y audaces, se esparcieron velando el cielo con un resplandor estremecido. Sus primeros pasos encadenaron huellas de jazmines tintadas, sus primeras palabras conjugaron versos de dulces torrentes preñados, era tímida su primera mirada, tendida en el horizonte, bañada de sueños, de incumplidas promesas de cuya naturaleza ella bebería ansiedades y placeres de una vida aún por descubrir.

Maite R. Ochotorena

Entradas populares de este blog

La Espera

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad