Dejarte Ir

Tengo entre los dedos aún el tacto de los tuyos, tengo en mis labios el susurro perenne de tu nombre. Entre las cuerdas de esa guitarra el delirio de tus ojos, y en el aire aún flota tu perfume embriagado de nostalgia. Tengo en el alma grabado el recuerdo, en el corazón la impronta de tus besos, el tono de tu voz, tus abrazos, el eco de ti…

Es esta la penumbra de mis anhelos, el sombrío resto del ayer, cuando aún dabas sombra en mi ventana. Quiere la luz dibujar tu silueta, de la mirada arrebatarme tu imagen, de mis suspiros arrancar las dulces promesas, llevarse de ti la esencia pura.

Pero yo no quiero aún dejarte ir.

Quiere el sol de la mañana robar en mi interior el sentir de tus manos, colarse a hurtadillas, sortear mis sueños y llevarse de un soplo los restos de ti en mi memoria.

Pero yo no puedo aún dejarte ir.

Tengo entre los dedos hebras de tu compañía, el rasgo perfumado de la pasión contenida con que anoche nos amamos. Tengo en mi regazo el halo de belleza que supiste regalarme, y en este mi rincón secreto retengo tu recuerdo.

No quiero dejarte ir, no puedo, cuento las horas en que tu regreso roce mis labios, embelese la noche, nuble en los sentidos.

Maite R. Ochotorena

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