Es la Pena

Qué amarga es la pena que el corazón ahoga, qué ingrata cuando al brotar no arranca el lamento oculto en el pensamiento. Qué amargo sabor el del llanto atado que de la voz es heraldo en el pecho quebrado. Quisiera yo desgarrar el cielo de estrellas, dejarlo negro… como el negro sentir de mi tormento; quisiera yo alcanzar el sol para abatirlo, sesgar las nubes del firmamento, robar la luna, encadenar el viento. Si del mundo la luz fuese la llama encendida que amanece, sea yo el oscuro pesar que todas las sombras oscurece, sea mi llanto el clamor que abate, mi pena grande el martillo celoso de mis embates.

© 2008. Maite R. Ochotorena. Todos los derecha reservados.

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