Siempre Adelante

Esta mañana no tiene prisa. Camina despacio, pisa seguro sobre el asfalto gris del ayer, hacia el horizonte entre la niebla, una línea difusa entre la bruma, la barrera entre los recuerdos y los sueños. No distingue si el tiempo discurre a su favor, no puede, pero en el aire rociado de esperanza se aprecia el sabor de la promesa. Para él es suficiente.
Camina despacio, saboreando cada huella en el asfalto. Marca las pisadas de forma premeditada, sin volver la vista atrás. Porque a su espalda sólo queda el ayer, las sombras de un pasado que jamás volverá. Ante él se abre un camino sin rumbo, abierto de libertades, el viento sopla y arrastra sus pensamientos hacia delante, siempre adelante.

Maite R. Ochotorena

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