Volver a ver el Cielo

Qué fácil es ignorar y ser ignorado, qué fácil reclamar atención, gritar más que otros, jugar a ser más y por ello caer siendo menos. Qué fácil repasar la conciencia ajena, hablar sin escuchar, esperar que el otro acabe para poder así volver a ser el primero en nuestro eterno parloteo mundano… Hemos olvidado cómo se mira, cómo se escucha, cómo se siente, ya no vemos el mundo que nos rodea, nos hemos olvidado de él, hemos olvidado las estrellas allá en el cielo, cegados por las luces artificiales del cemento. Echo de menos sentarme junto al amigo y leer en su gesto, entrever su pensamiento, sin que medie una palabra, sólo el entendimiento, volver a ver en sus ojos, en sus manos, entresacar de su silencio; echo de menos oír lo que dice su corazón a través de las palabras, la reflexión, la pausa, el interés sincero. Qué fácil es caminar sin mirar a otro lado, dejarse llevar, ahogar el verdadero pensamiento. Si de dejarse seducir por el vano impulso se desprende el lazo que une el verdadero acercamiento quiero yo retornar al principio, donde aún es posible ver el cielo.

Maite R. Ochotorena

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