Campos Dormidos

Es el campo extendido en la mirada el rojo atardecer mecido por el viento; es la línea contra el cielo de dorado trigo vespertino, la ondulante y cambiante marea de ensueño que aturde los sentidos.
Se tiende en el reposo, murmura en el ocaso, la voz del agua se vierte de rocío volátil en el aire somnoliento.
Es el campo eterno el cuadro caprichoso de los sentidos; es el fútil enredo de miradas y suspiros, cuando la mirada se pierde en la magia errante de caminos serpenteantes, cuando la voz del mundo revela el secreto anochecido del corazón exaltado, cuando el pálpito hechizado roba el sentido.
Es el campo dormido, cuando la noche se recuesta plácida en su seno cálido de estrellas, cuando enmudece el rocío.
Es el campo adormecido.

© 2008. Maite R. Ochotorena. Todos los derechos reservados.

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