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Mostrando entradas de marzo, 2008

Cita con la Muerte

Tiene una cita temprana con la muerte, ha llegado imprevista, sacude inclemente. No esperaba sentirla de cerca, no esperaba vivirla, esperaba esquivarla como se esquiva el viento, un soplo ajeno que pasa de largo... Tiene una cita con la muerte, es su injusto gesto una mueca macabra, una máscara pálida que cubre ese rostro, el rostro amado de un hermano, el rostro añorado ya nunca encontrado. Acuna en sus brazos la cáscara inerte, el cuerpo sin vida del que una vez fue amigo, los restos sangrantes del que será llorado. Acuna en sus brazos el llanto angustiado, el mudo cúmulo de recuerdos atesorados. Acuna en sus brazos la duda hiriente, la muda pregunta que aturde su mente… mientras se pregunta el por qué de su muerte, el sentido que impulsa la mano asesina cuyo rápida cólera le ha robado al que quiere… Es ésta una cita imprevista, una cita injusta con la muerte, sacude inclemente, sacude inclemente.
© 2008 Maite R. Ochotorena. Todos los derechos reservados.

La Voz del Miedo

El tic-tac del reloj, el trémulo discurrir del tiempo entre las sombras del miedo. El frenesí ahogado que acogota el resuello; la vista nublada que enturbia la mente… se lleva el coraje, entierra el valor, destierra la voz de mando cuando bate el tambor en el pecho. El tic-tac del reloj, ese constante latido que rasga el silencio, el vértigo ante uno mismo, como si, al asomarnos sobre el abismo, el miedo tomara forma; como si el reflejo de nuestra angustia fuese el grito que nos acalora… perpetuo en el tiempo, prolongado y desmedido. El tic-tac del miedo, la voz que aplasta el pensamiento, la voz que aúlla en el intelecto, la voz desprendida que agita el alma de horrores inciertos… es la voz de nuestros miedos. La voz que nos domina… cuando no lo queremos.
© 2008. Maite R. Ochotorena. Todos los derechos reservados.