El Ángel Nocturno

Camina y no camina,
se desplaza como en sueños,
es un ángel nocturno,
una sombra difusa,
hermoso heraldo
de promesas y susurros.
Vuela sin tocar el suelo,
apenas roza las hojas del sendero,
apenas esboza su rastro un leve suspiro,
apenas se le oye
mientras cruza el bosque entero.

Camina y no camina,
encendidos los ojos bellos,
pálido el rostro sereno,
largas las manos finas,
largos los cabellos.
Es un ángel hermoso,
una visión difusa
confundida entre las sombras,
un pálpito extraño,
un aleteo fresco…
Cruza el bosque sinuoso
el ángel luminoso.

Camina y no camina,
camina sin rozar el suelo,
vuela mecido por el viento;
pasa dejando tras de sí
un hálito fresco,
un recuerdo imperecedero.
Es el ángel nocturno,
hermoso como un lucero,
señor del ensueño,
hechicero del pensamiento.
Camina y no camina,
se deja llevar…
bosque adentro.

Maite R. Ochotorena

Entradas populares de este blog

La Espera

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad