El Rubor del Mundo

Cuando amanece el cielo se tiñe…
de fulgores sonrojados;
despliega el tímido albor
mil velos sutiles de colorido manto.
Cuando amanece despliega el llanto,
de la tierra dormida,
la voz del quebranto,
susurros que ventean,
que de su encanto se viste…
y engalana, como si quisiera gastarse…
de suspiros regalados.

Luego, al mediodía,
del cerco abrasador se aparta el sol,
deslumbrado por el rubor,
el rubor que el viento sureño
le arrancó en sueños;
el rubor tentado…
de la tarde que llega sin prisa,
vestida de engaños.

Deja paso la luz del mediodía
al plácido candor tardío,
cuando los pastos verdes
se rinden al viento vespertino,
bailando la danza acunada
de remansos y de flores.

Cuando anochece el cielo
despliega su encanto…
De las montañas lejanas,
del lejano sueño pintado,
se vierten sigilos y sombras,
sus secretos enterrados…
Es el rumor nocturno,
el arrullo del mundo,
que se esconde sonrojado,
teñido del rubor anochecido…
tendido y ya dormido.
Es el clamor rendido
de amaneceres y atardeceres,
del juego sorprendido
bajo el que todos dormimos.

©2008 Maite R. Ochotorena. Todos los derechos reservados.

Entradas populares de este blog

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad

Relato de Terror: El Mensajero de la Muerte