Él Sueña Mientras Otros Duermen

Tiene la carita manchada de ganas de vivir, las manos repletas de trazos de esperanza, el pelo revuelto de sueños sin cumplir, la mirada perdida en la ensoñación renovada cada vez que respira... cada vez que su corazón late reivindicando su derecho a existir.
Vuelve su carita al cielo, él sólo ve cuentos sin contar, historias sin desvelar.
Tiende las manos para dar, aún tiene ganas de compartir lo que aún no tiene, o lo que tendrá.
Aspira con fuerza, aunque su lecho de pobreza duele, las noches gastadas de hambre hieren, las mañanas peladas de risas permanecen... Él aún se atreve a soñar. Toma aire cada día para poder empezar al siguiente con la terquedad de la esperanza.
No es el único, menudo en este mundo, anónimo entre los que pasan a su lado sin mirar, perdido en un intento desesperado por asomar por encima del abismo en el que nació. Pero la luz de su inocencia brilla en la oscuridad y su mirada llena el alma de sonrisas al que se atreva a devolvérsela.

Maite R. Ochotorena

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