Mamá...

Mamá, tienes lágrimas teñidas de alguna canción perdida, jamás entendida, nunca encontrada, corren por tus mejillas amadas buscando un consuelo tierno, un beso hecho de estrellas, que calme tu desesperanza...
Mamá, sueñas sin soñar, sueños de olvido sin luces ni sombras, sin voces ni sonrisas, sueños desprendidos que no aprenden ni enseñan, porque vuelan sin viento, buscando consuelo en un beso tierno, en un beso de estrellas que se lleve tu pena...
Mamá, lloras sin fin, pinceladas de unas sombras que no entiendes, buscando el consuelo de la magia... la magia capaz de deshacer el hechizo que te tiene presa, el hechizo de un sueño que no acaba, sueños de ti sin ser tú, sueños de una vida en la que no cuentas, porque sin voz no encuentras respuestas... Sin voz, no hay estrellas...
Mamá, deja que la vida te encuentre, las estrellas están tan cerca... Deja que una sonrisa y un beso tierno te roben tus miedos, que de las sombras grises se alimentan, y vuela y sonríe... que el hechizo de la vida romperá el de la muerte siendo tú... otra vez tú...

Maite R. Ochotorena

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