La Tormenta y la Calma

Las tormentas, cuando pasan, a pesar de ser temibles, de su oscuridad, del viento huracanado, de los truenos y relámpagos... cuando pasan, dejan tras de sí un escenario lleno de luz y color; todo brilla con mayor intensidad, el cielo es de un azul nuevo, la brisa es fresca y la luz arrastra las sombras como por un encanto... La tormenta se lleva muchas cosas, arrasa y nos arrastra, pero deja otras a su paso.
Tras una tempestad devastadora una persona puede reconstruir su vida, dejar atrás lo que ha perdido y avanzar con lo que encuentra...
Es con la calma con la que hay que tener cuidado. La calma chicha, esa que estanca tu vida, la que atrapa y congela tu visión del mundo y no te deja avanzar ni retroceder. Es en esa calma absoluta, en la apatía de la monotonía... cuando uno puede perderse.
Un empujón para coger algo de impulso puede ser la brisa fresca que trae el cambio, la ilusión y el futuro.

Maite R. Ochotorena

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