El otoño en la brisa

Llega el olor del otoño, impregnado de nostalgia... Huele a flores ajadas, a hojas doradas, a vientos somnolientos, a lápices de colores, a sacapuntas y a lluvia perezosa; apenas asoma su rostro sereno, pero ya viene cargado de matices, de pinceladas tristes y recuerdos aún latentes; apenas se vierte cubriéndolo todo, y ya se siente el frío en los huesos, se tiende a dormir un plácido sueño y nos cubre su hechizo perezoso, antes que llegue el invierno... Ya llega el otoño, más bien se desliza, como un ladrón de sueños... Se lleva el verano, nos roba el cuento breve y soleado, nos apaga el fragor de la vida en el pecho y adormece, adormece... con el dulce canto del viento enredado; nos tiende su mano, que es cálida y nostálgica, y en ella nos acurrucamos, porque en su regazo se vierten hermosos velos de colores, placenteros como el verano marchito, que camina hacia el invierno. Llega el olor del otoño, lo percibo aun bajo el calor del mes de agosto, se cuela a horas tempranas, se mece en la mañana... fugaz y paciente... como un tierno mensajero.

Maite R. Ochotorena

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