Hoy me quedo contigo

Hoy tengo una sonrisa para ti, un pedacito de ilusión y un poquito de ternura... Hoy me acercaré y caminaré a tu lado, de la mano; tendré cuidado, porque sé esperar, estaré atenta, porque sé escuchar, y sobre todo permaneceré, aunque camines al borde de ese abismo que tanto miedo te da. Hoy sólo estaré para ti, tengo besos de colores, abrazos dulces, sin fecha de caducidad, de esos que no terminan nunca, tan grandes o pequeños como tú lo necesites... También llevo en mis bolsillos pedacitos de recuerdos frescos, los de la complicidad entre los dos, y otros que no me atañen, pero que son parte de ti, y por eso los conservo, por si los olvidas... He venido sin equipaje, para quedarme y poder cargar con el tuyo un trozo del camino, hasta que decidas soltar lo que no te sirve, he creído que te gustaría, mientras andamos, poder pisar otras huellas y abandonar las tuyas, que ahora se hunden demasiado y se vuelven oscuras y te llenan de tristeza... Puedes usar las mías, son ligeras y sabrán llevarte hacia la luz... Y si además me das la mano, si además dejas dormir tu memoria y la tiendes un ratito al sol de mi cielo, que hoy es tuyo, te prometo que volverás a respirar, te prometo que los sueños regresarán, y que en cuanto lo decidas, pintarás pasos nuevos de espléndido color. Yo estaré a tu lado y te ayudaré a trazar bonitas siluetas en tu cielo de estrellas... Hoy tengo una sonrisa para ti, sólo para ti...

Maite R. Ochotorena

Entradas populares de este blog

La Espera

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad