Sólo yo lo sé...

Este papel no es suficiente, ni tiene espacio para albergar todo lo que debería contener, ni es capaz de absorber toda la tinta que quisiera verter en él... Tampoco esta pluma me sirve, no se atreve, se desliza pero no revela, escribe pero no entiende, se queda limitada, duda y se suspende. La mano también vacila, aunque en su muñeca late el pulso de la verdad, batiendo constante hacia sus dedos, que podrían derramarla con facilidad, pero no lo hacen... Las palabras bailan ante mis ojos, se confunden entre sí y aunque son las que quisiera usar, se enredan en frases que no dicen lo que deseo, y se ocultan tras esta tinta traicionera de una pluma guiada sin destino, al azar, sobre un papel inmaculado que se llena de verdades a medias, apenas un atisbo de lo que el corazón debe sentir... Este papel no me sirve, aunque guarde el tiempo en sus dobleces, no es suficiente, y tampoco esta pluma, que escucha lo que digo pero se estremece y se retuerce... Esta mano me traiciona, finge obedecer, pero traza esbozos de mi pensamiento, y no se rinde aunque se lo ordene. No es suficiente, porque la verdad que llevo en mi pecho es demasiado grande y supera todos los límites, el tiempo y el espacio, es tan intensa y cierta, tan plena e importante, que trasciende mi pulso y se pierde...

Maite R. Ochotorena

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