Sueña que vuelve...

Acurrucada en su ensueño sonríe, ausente, velada la nostalgia bajo un rápido aleteo de pestañas largas; acurrucada en ese rincón mullido, entre el rocío y las flores, se evade y se pierde, cegada de recuerdos, postrada su mirada al ritmo candente de las lágrimas que aún no vierte; se inclina y se recoge, asiendo para sí lo que queda de ese ayer, lo abraza, lo retiene, a sorbitos se deleita de añoranzas y ternuras, se acuna entre brisas y la brisa mece su nostalgia, vistiendo su cuerpo con las motas doradas de la mañana, estrellas que rozan su piel, que se estremece, y recogen esas lágrimas, que ahora corren, y animadas por la luz del alba recorren su ausencia, el rubor contenido de ese ensueño adormecido. Tiene las manos enzarzadas entre sí, se vierte en ellas y aspira el aroma y la quietud, sosteniendo en el tiempo el instante, prolongando la emoción, saborea el pensamiento, lo anuda al pecho, lo conserva, lo retiene... de nuevo lo suelta y de nuevo lo recoge... cierra los ojos y se pierde... se pierde. Se acurruca entre la brisa, y sueña que vuelve... y es ese hermoso sueño el deleite en su sonrisa, que la mañana bebe, resplandeciente, mientras se acuna y se duerme... mientras se arrulla y se pierde...

Maite R. Ochotorena

Entradas populares de este blog

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad

Relato de Terror: El Mensajero de la Muerte