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Mostrando entradas de abril, 2014

Cierra los ojos...

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Cierra los ojos y deja que el mundo pase de puntillas, déjalo ir, hasta que ya no escuches su bullicio, hasta que su frenético ritmo se distienda en el olvido y ya no distingas sus exigencias, ni su presión, ni sus quejas. Cierra los ojos y déjate llevar por el murmullo de la vida que bulle en tu interior, libera emociones, déjalas fluir, déjalas marchar... libera las cadenas, el lastre, el ruido, las molestias, la ira y la pena... y déjalas pasar. Suelta tu mirada de esa trampa venenosa que es tu rutina y ábrela alrededor, hacia la luz sin memoria ni reproches, hacia los sueños de colores... Cierra los ojos y déjate llevar por esa brisa que embelesa tu piel, porque su aliento fresco se bebe tus angustias y desprende la apatía...
Cuando despiertes, procura no volver la vista atrás...

Maite R. Ochotorena

El tiempo...

A veces el tiempo se detiene, se suspende y permanece, como si te soltara de la mano en una gran balsa de aceite sin principio ni fin. Y en esa calma latente, no buscada... en ese espacio sin medida donde todo parece perder sentido, el alma se derrama, se vierte y se pierde... deshecha en frágiles hondas que no acaban, en un engañoso infinito sin embargo amurallado por la espera. A veces el tiempo se detiene, y amarga con la incertidumbre que ahoga los sentidos... Carcelero del espíritu se vuelve un tirano déspota que no entiende de compasión ni de alternativas... A veces sin embargo el tiempo mismo lo cambia todo, se repliega en sus límites y se libera... Y en el caos de su caprichoso devenir está el curioso milagro de esta vida que nos zarandea, aturde y entusiasma, precisamente porque somos víctimas y también privilegiados de sus enredos caprichosos.

Hay un brillo especial...

Hay un brillo especial en esa mirada, un algo irreverente que desarma al destino y le planta cara. Parece nacer de alguna promesa, y rezuma coraje mientras se vierte en el mundo bebiéndose los retos con avidez; se embelesa en algo muy suyo que no revela, y saborea el éxito imaginado mientras lo va tejiendo de realidad. Hay un brillo esencial de pureza en esa mirada sincera que devasta los imprevistos y los vuelve del revés, que atrapa las dudas y las disuelve... Esos ojos muestran fuerza ante el temor, serenidad ante la incertidumbre... Vibra la luz en su compromiso con el sueño que persiguen. Hay un brillo especial en esa mirada...