El tiempo...

A veces el tiempo se detiene, se suspende y permanece, como si te soltara de la mano en una gran balsa de aceite sin principio ni fin. Y en esa calma latente, no buscada... en ese espacio sin medida donde todo parece perder sentido, el alma se derrama, se vierte y se pierde... deshecha en frágiles hondas que no acaban, en un engañoso infinito sin embargo amurallado por la espera. A veces el tiempo se detiene, y amarga con la incertidumbre que ahoga los sentidos... Carcelero del espíritu se vuelve un tirano déspota que no entiende de compasión ni de alternativas... A veces sin embargo el tiempo mismo lo cambia todo, se repliega en sus límites y se libera... Y en el caos de su caprichoso devenir está el curioso milagro de esta vida que nos zarandea, aturde y entusiasma, precisamente porque somos víctimas y también privilegiados de sus enredos caprichosos.

Entradas populares de este blog

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad

Relato de Terror: El Mensajero de la Muerte