Sonreir...

A veces te descubres anclado en un pasado que ya no existe, pero que define quién eres en el presente... Nuestros errores viajan con nosotros, martilleando en nuestro pensamiento como un castigo recurrente, un sonsonete repetitivo que machaca nuestra autoestima y cercena nuestra capacidad para afrontar la vida... Cuánto esfuerzo para mantener presente cada fallo en nuestra memoria, cuánta energía desperdiciada en sentirnos culpables por lo que hicimos o no hicimos...
¿Cuánto tiempo dedicamos en cambio a recordar nuestros éxitos, todo lo que hicimos bien? ¿Cuántas veces pensamos al día en nuestros gestos amables, en nuestra generosidad, en nuestras victorias... que también conforman quienes somos hoy, si no más que nuestros errores? ¿Acaso no somos la suma de lo que aprendimos al errar y lo que nos enriqueció cada acierto?
Apuesto por empezar a mirarnos de otra manera, porque la culpa no acompaña, el remordimiento sólo está bien la primera vez... La vieja escuela nos enseñó a resaltar siempre los fallos, a fijarnos en lo que hacemos mal, en lo que no se nos da bien... Es hora de RESPIRAR, porque la vida, aunque se empeñen en decirnos lo contrario, es hermosa, y está llena de cosas buenas, de aciertos, de sonrisas, de detalles y de pequeños gestos, de grandes y pequeños héroes y genios y maestros de todas las artes, incluso la más sencilla, la de SONREIR.

Maite R. Ochotorena

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