Dicen que...

Dicen las malas lenguas que sentir demasiado es de débiles, que aflojar el corazón y permitir que circule un raudal de emociones de fuera hacia dentro y viceversa, es cosa de flojos, que te conviertes en carne de cañón, presa fácil para los que se alimentan de otros, los depredadores del sentir ajeno... Dicen que si te dejas llevar por el pulso espontáneo corres el riesgo de perderte en una corriente desconocida con destino al desastre, y que si sueñas en caliente, sin paños ni medidas, te expones a sufrir, a ser víctima del dolor y la pérdida... puede que aprendas lo que es la decepción... Pero, ¿qué es la vida si no la saboreas? ¿Qué nos queda si no podemos soñar, si a todo le ponemos barreras y límites? Dicen las malas lenguas que ser emocionalmente activo es lanzarse al vacío sin paracaídas...
Y digo yo... que los pájaros vuelan y miran desde lo alto ese espacio infinito que se abre bajo sus alas... SIN MIEDO.

Maite R. Ochotorena

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