La necesidad...

La necesidad se retuerce en torno a la cintura, y muerde el pensamiento inyectando un fulgor estridente que marea, aumenta, se estrecha, desaparece... y de nuevo estrangula el aliento... Si cierras los ojos y la niegas se devuelve a sí misma y regresa aún más fuerte, más intensa... vertiginosa y apremiante.
La necesidad y la angustia son vecinas y comparten, bailan juntas y gustan de la noche, suelen beber la una de la otra y castigan el entendimiento tanto como ahogan el corazón y amordazan el sueño apacible...
La necesidad flirtea con la ansiedad, y ésta se alimenta de la angustia, y se retuercen en el ánimo para arrebatar la voluntad y minar el coraje... Y si serpentea en la imaginación se vuelve irreconocible y se torna en miedo.
La necesidad sin embargo se vuelve magia si el entendimiento la comprende... Se vierte en la conciencia y se acompasa en el pecho cuando se libera y se cumple...

Maite R. Ochotorena

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