Mientras duermes...

Tendida en la mañana te contemplo en silencio, temerosa de agitar la quietud que mece tus sueños. No quiero romper la magia que te envuelve... tan frágil... Sé que algún milagro hace latir tu corazón por mí, y yo necesito sentirlo en el pecho, necesito ese ritmo, a veces violento, a veces suave, que a su vez, e inevitablemente, marca el mío y lo dispara sin remedio... Su clamor retiene mi voz y nubla mi pensamiento, me embelesa y me pierde... y no quiero perderlo. Es tan plácido ahora que duermes... Eres el hechizo que me atrapa, un conjuro cubre tu piel y la envuelve de ensueño; la memoria entre las sábanas me habla de caricias, de los besos eternos que aún me estremecen; podría rozarte con la punta de mis dedos, pero prefiero mirarte... prefiero guardar tu sueño. Tendida a tu lado siento envidia de la luz del día, que se derrama sobre ti y te envuelve, amante ladrona... me arrebata un ápice de tiempo por no querer perderme este momento... Podría llamarte muy quedo al oído, murmurar tu nombre para poder tenerte de nuevo, pero prefiero verte dormir y llenar mis recuerdos de ti mientras te observo, cómplice ladrona de esa misma luz que aun usurpando mi lugar... me revela tus secretos. Sí... prefiero velar por ti, aunque me pierda en el intento... esperando a que despiertes y me dediques un beso.

Maite R. Ochotorena


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