El ego perverso...

Se vuelve el ego caprichoso, y tiene entre sus dedos largos un soplo de mi aliento; se vuelve y aspira, poco a poco, esa parte de mí... y mientras sacia su sed me contempla, y veo en sus ojos la malicia y el deseo. Quiere mi alma entera, y si puede, calmará su anhelo arrebatándome cuanto poseo: un ápice de mis sueños (le basta para hacerse dueño y señor de mi pensamiento...), una porción de mi corazón, un latido largo... y otro más pequeño, los primeros pálpitos de la mañana, los más tiernos. Se vuelve el ego perverso, se vuelve y me mira, y por sus dedos resbala una lágrima robada, aún tibia... lleva en su interior muchos de mis secretos... Se vuelve y la bebe mientras me observa... la bebe a pequeños sorbos... y siento cómo languidece en mi interior... todo lo que soy, lo que hubiera llegado a ser, lo que fui... o lo que nunca tuve el valor de ser...
Se vuelve el ego caprichoso... y me dedica un beso, un beso sin ternura, un beso burlesco... Se vuelve y me devora, me engulle por entero... Me tiene por entero...

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