El Pulso se Dispara...

El pulso palpita, se debate, bulle y aumenta su ritmo enfebreciendo mi piel, a flor de piel, a ras de las emociones, donde no llega la razón y se pierde la lógica, aflorando en cada espasmo, con todos los sentidos en contra, enfrentado y rebelde... Late y se crece, y late y aumenta de cadencia, se rebela y bulle, cerca del clímax, donde el pensamiento no discierne, donde toda explicación pierde sentido, donde nada ni nadie encuentra el derecho y el revés, ni parece posible un mañana... El pulso bate en mi pecho, a un ritmo insoportable, alocado, desenfrenado, a punto de lanzarse hacia el vacío que tanto vértigo me da, hacia delante, hacia el universo sin fronteras, donde nadie desea ir... El corazón me habla sin parar, y en su lenguaje fortísimo, que no para de atronar mis oídos, me habla de la locura que me arrastra, que no es más brutal que la que le mueve a seguir batiendo en mi interior, impulsando mi sinsentido diario... ruge con un TAM TAM despiadado, ensordecedor, y no lo entiendo... no puedo captar su voz, se me escapa, demasiado rápido, demasiado alto... palpita, resuena en mis oídos, en mi mente... PUM PUM PUM, ha de ser por algo importante, sé que ha de ser vital, porque me arrebata el aliento y retira la sangre de mis mejillas, me hace palidecer, me asfixia... lo siento arder en las venas, como un reguero de fuego que podría hacerme volar en una hecatombe sin retorno, si no logro entonar su canción, si no puedo sintonizar su voz con mis ideas, si no llego a comprender el rumor clamoroso con que se expresa, que no me deja parar... ni avanzar... ni respirar... TAM TAM TAM


Maite R. Ochotorena

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