Es porque...

Porque cada día llenas mis espacios, mis mañanas, mis noches, mis ratos más bajos, mis arranques de mal humor, mis risas espontáneas, mis esperanzas y mis miedos… de sonrisas, de sueños y alegrías, de abrazos y emociones…
Porque en tus manos generosas hay encuentros cálidos, porque cada renglón escrito en esta historia, entre tú y yo, está repleto de buenos momentos, porque caminas a mi lado, y no en mi lugar, porque velas por mí, en vez de retenerme, porque me miras y me ves… tal como soy, y en tus ojos me veo reflejada y valorada, y haces que quiera superar mis límites y ser mejor…
Porque cada día, antes y después, durante y entre tanto… haces que confíe, derribas las barreras, tiendes nuevos senderos a mis pies y los llenas de flores para que no me roce si camino mucho rato… y paseas conmigo, de la mano o no, siempre dispuesto a prestarme tu brazo, o a dejarme espacio… siempre atento, siempre tierno…
Porque cada día es nuevo y haces que sueñe como si fuese la primera vez, porque cada día con sus noches haces que me duerma en tu regazo o me muera por besarte…



Maite R. Ochotorena

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