La danza entre las sombras

Arreboladas las mejillas de hipnótica quietud, está aletargada en su nicho sin luz, apaciguada su furia, sin tormentas ni pulso, sin ritmo ni pasión... Quieta, apagada... silenciosa en su reino sin sombras, su escondrijo sin viento ni mareas, al fondo, muy hondo... inmóvil...
Ella espera.
Encendido el semblante dormido con el rubor durmiente de apacible descanso, aguarda la vida inerte... sin dolor ni sospecha, ajena al ritmo y su tiempo, al devaneo de las horas, lejos de caminos y horizontes, bajo las sombras, abajo, muy abajo, en lo profundo, en lo más hondo... inmóvil...
Ella espera.
Y si en esa quietud silente un leve rumor se agita, tal vez arrastrado por una brisa entrometida, si en la profundidad inanimada donde nada se mueve... un atisbo de luz se cuela, y desvela las sombras, y barre la tinieblas y las aparta... como el que aparta el velo que miente y descubre lo que hay tras sus engaños... Si en la calma sin tiempo de pronto las horas avanzan...
Ella se despereza.
Y qué hay del pulso... El pulso se dispara, y del rubor brota el ardiente clamor, y en ese segundo que se abre camino, en el reloj del tiempo descubierto, ella se levanta, se alza y despierta, alborotada en la nueva luz que reclama su venganza. Con las manos destierra las sombras y con el alma entera devora la soledad y la calma, y de lo profundo se yergue y baila...
Ella baila una danza entre las sombras, hacia esa cadenciosa melodía que percibe fuera.
Ella baila un baile enloquecido que se dispara y le retuerce el alma, enreda sus piernas y entrelaza sus dedos hacia lo alto, atosiga su cuerpo que gira y enloquece al compás de un nuevo ritmo sin medida... Y surge del fondo hacia la luz, agitada el alma, arrebolada su mente adormecida por un despertar inesperado que tiñe su universo con notas de color...
Ella se despierta y danza...

© 2014 Maite R. Ochotorena

Entradas populares de este blog

La Espera

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad