Ya viene...

Ya viene... cargado de represalias, ya viene el torturador, la mole descarnada de compasión, el heraldo del castigo, ya viene…

Le oigo pisar, al otro lado de mis sombras, le oigo respirar en mi pensamiento, se cuela en mis sueños y los retuerce… le oigo, le temo… Me susurra su veneno, me va matando, a poquitos, implacable, no suelta...

Ya viene, aplasta fuerte cuando destruye, presiona, ahoga… pisa sigiloso, cuando caza… ya viene…

Sus ojos me taladran, son dos ascuas de fervor, fervor por amalgamar mis pensamientos, por domeñar mis creencias, por dominar lo que he sido y lo que seré… para aplastar mi presente y que no vuelva a respirar con libertad...

Ya viene, y lo hace ciego de odio, es la bestia oscura que todo lo devora, es la “no” luz, el pozo sin fondo de la avaricia, del caprichoso devaneo, del ego despótico... y sus tragaderas son infinitas, no se cansa de apabullar y retorcer, se escuda en las sonrisas falsas, en la sombra de la apariencia, en el juego de máscaras de su existencia, que se burla y se retrepa en las ilusiones de otros, sátrapa ladrón de almas, se viste con las esperanzas robadas y amañadas de estafa… se cuela, serpentea, ya viene, el depredador… ése al que has de temer… porque nunca le verás venir, y si alguna vez le ves… ya estará sobre ti, devorándote.


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