El Mejor Viaje

Una cosa es desear, otra cosa es luchar por lo que se desea, una cosa es imaginar, otra… hacer algo para que nuestras ilusiones se materialicen…

Soñar es como extender los dedos hacia el cielo y querer rozar las nubes, o las estrellas, o acariciar la brisa, cuando es ella la que nos roza… Imaginar es como tender nuestra mente al sol y dejar que florezca, libre de ataduras, auténtica y resplandeciente.

Luchar por cumplir lo que la imaginación nos muestra cuando no hay miedo supone en cambio, un ejercicio de superación, es afrontar la adversidad cuando se presenta, plantarnos frente a ella y hacer oídos sordos de las serpientes y el miedo, que se entrelazan para envenenar nuestro espíritu; pelear y avanzar hacia ese sol que brilla inalcanzable es un viaje, largo, lleno de sobresaltos, hacia la luz… y hacia el abismo, a merced de las mareas, del destino, y de nosotros mismos…

Es bonito imaginar, sí, es hermoso soñar, e ir hacia nuestros deseos, día a día, paso a paso, es el sendero intrincado que afianza nuestras creencias, el interrogante y la duda que nos eleva por encima de las nubes que no nos dejan ver, es la sombra que pervierte nuestro objetivo… mientras hace que la luz cobre más fuerza a su lado…

Caminar por ese miedo, por la flaqueza, por los inconvenientes, por los tropiezos... avanzar a través de nuestras tormentas, bajo una lluvia de desilusiones, sabiendo que el sol siempre brilla por encima de las nubes…

Es el mejor viaje, sin duda, y no suele tener billete de vuelta.

Maite R. Ochotorena


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