Y qué tal si...

Derribar las barreras, lidiar con nuestras debilidades, ésas que frenan nuestros impulsos, las que arrastran la ilusión y desbaratan nuestros propósitos, ¿qué tal si acabamos con ellas? ¿De qué sirve cargar con todo ese lastre?

Yo misma peleo cada día con esa voz que no cesa de subrayarme lo difícil que será el día, lo mal que lo pasaré con cada negativa, con cada rechazo, lo complicado que es darme a conocer, que alguien me escuche, que alguien me lea!!

Pero, ¿qué tal si por un día, sólo por hoy, hacemos oídos sordos a esa voz impertinente? ¿Quién manda en nuestra cabeza, quién toma las decisiones, quién empezó soñando y dio el primer paso, o se plantea hacerlo? Nosotros, no?


Esa voz es sólo miedo. Esa voz, tan poderosa (aparentemente), es únicamente la verbalización de nuestra falta de confianza, es tu maestro recalcándote que tus aspiraciones no llevan a ninguna parte, es tu padre, o tu madre, o un amigo, o un desconocido, o la sociedad, quien sea... inculcándote el miedo a hacer algo diferente, eres tú mismo, influenciado por la avalancha de información... o desinformación, con que nos sacuden cada día, quien busca excusas para rendirte y no tener que sufrir un batacazo. Es miedo al fracaso.

¿Y qué tal si simplemente soltamos ese lastre, así de golpe, sin preguntas, sin mirar atrás, sin buscar confirmación de terceros...? Soltemos lastre, acallemos esa voz con un simple paso adelante... porque a medida que avances, paso a paso, esa voz enmudece, el miedo retrocede!!

¿Qué tal si por un día, sólo por hoy, hacemos oídos sordos a nuestra cobardía? ¿Quién manda en nuestra cabeza, quién toma las decisiones, quién empezó soñando y dio el primer paso, o se plantea hacerlo? Nosotros, no?

Sólo hoy!

Mañana, será otro día... Mañana volveremos a empezar! Te apuntas?

Maite


Entradas populares de este blog

Relato de terror: «Lula»

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad

Relato de Terror: El Mensajero de la Muerte