Si no sabes quién eres...

Si no sabes hacia dónde vas, si te levantas con la marea de una mañana en la niebla y no logras distinguirte, ni tocar tus contornos para saber quién eres... Si no sabes de qué eres capaz, cuál es tu lugar, y te dejas llevar por las corrientes, a merced del mundo, a la deriva del destino, porque remar se te antoja absurdo si no tienes ni norte ni sur, ni horizonte que puedas reconocer...

Si no crees que puedas gobernar tu futuro, y el pasado te lastra por no ser el tuyo, sino una sombra de lo que vas dejándote ser, en vez de un recuerdo de tus batallas por alcanzar lo mejor de ti mismo...

Si tu voz no puede cantar tus hazañas, ni soñarlas en alto, si tu pensamiento se niega a ver más allá de las sombras de esas dudas que te consumen, y te envenena de miedos... Si no quieres levantarte y caminar por ti mismo y has llegado a olvidar que en la vida no hay banquillo, sino que te toca jugar...

Si no sabes dónde vas, entonces estás perdido... El rumbo de la inercia es peligroso, y arrastra quiénes somos a través de un doloroso recorrido... hasta que lo olvidamos.

¿Merece la pena pasar la vida sin vivirla... tentar las oportunidades sin atrevernos a alcanzarlas... pretender mirarnos en un espejo que no es el nuestro?

Maite R. Ochotorena

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