Aquí y ahora


A punto de anochecer, o tal vez ya ha anochecido, cuando los duendes se cuelan por la ventana y mis ideas se disparan; a punto de caer en la cuenta de que ya no hay nada en el silencio... nada que perturbe los desatinos, o el desaliento, o esta mortal necesidad de controlarlo todo... como si eso fuera posible.

A punto de perder el hilo de este juego perverso que es la vida, a punto de bailar sin saber un paso de baile, a punto de borrar mis huellas para olvidar su trazado y sentirme menos culpable... A punto de aferrarme a esa idea... para luego soltarla, porque me abrasa, porque no la respeto, porque me turba el alma.

A punto de ver las estrellas, cierro los ojos y las niego, porque no tengo el valor, o tal vez sí, pero lo escondo, a sabiendas, en el puño cerrado de esta mano que miente. Miro ciega, hablo sin voz, y escucho y no oigo, o no entiendo, o no quiero entender... mientras el destino se mofa de mis devaneos con esta farsa artificiosa que he montado para ti, que eres la sombra que me atormenta, poderosa aún, desde esa cueva sin fondo que es mi propia ceguera... La que me tiene presa.

Mi propio miedo me asfixia, es el veneno que bebo a sorbos desde que te conocí, y aun ahora, que ya no estás, me abrasa en las venas... Una soga invisible me mantiene presa, aunque ya no está, no hay cintas ni barreras, pero sigo dando vueltas en este patio limitado por las sombras. No quiero verlas...

Y sin embargo ahora... Y sin embargo ahora...

...a punto de despertar... me balanceo en la dulce promesa de una vida sin esa presencia que me atosiga. Me abruma creer que puedo hacerlo, me estremezco de pensar que podría salir de este patio sin fronteras y abrirle mi corazón a la vida... y revelarle todos sus secretos. Quiero y no puedo, o quiero y tal vez, y tal vez sea posible que mi condena se termine.

¿Quién sabe?

@ 2016 Maite R. Ochotorena

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