Mírame...

Y vuelvo a caer... en espirales vertiginosas, mientras me lees entre líneas, mientras me raptas en un paseo clandestino a tus pensamientos. Se me cuela esa media sonrisa, breve y tupida de promesas. Entre tus manos soy arena cálida, un escarceo con el destino que nos ha unido, y me gusta, quiero más, siempre más... No me canso de este baile lento que me reta a cada paso. Quiero ser audaz, quiero saltar y no perder este tren: la estela viene de lejos. Mírame, soy ese pulso en tus venas, soy la corriente que te mueve, ese reguero que trepa por tu piel hasta colarse en tus entrañas, soy la calidez de ese beso, y tú la espiral rizada que envuelve todo lo que somos, cuando somos uno.


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