Yo quiero ser la protagonista...

...y meterme en la piel del personaje de una novela que me conmueva, que represente todo aquello que quisiera llegar a ser, que emule un mundo en el que me sentiría a mis anchas, o al contrario, un lugar lleno de misterio... tan diferente y alejado de la realidad que me ha tocado vivir.
Esto es lo que busco en una buena novela, que me haga soñar, viajar en el tiempo, cambiar de traje por unos días, o unas horas, que me olvide de quién soy para ponerme en la piel de alguien ficticio, o no, pero alguien que encienda en mi interior la chispa de la ilusión, que haga que mi corazón lata más rápido, que mis mejillas se enciendan, y que todo lo demás no importe. Quiero soñar, y sufrir, y reír, embelesada por esas líneas que me han atrapado, invisibles a mis ojos, que ya no leen, sólo ven... como si me hubiera colado en la novela como un personaje más.

A veces escucho decir que esta magia sólo la percibimos en su estado más puro en la infancia-adolescencia, con nuestras primeras lecturas, tal vez porque nuestra imaginación es aún libre en esa etapa de la vida, y no ha sido lastrada con implacables dosis de realidad.
Como escritora que soy, he de rechazar esta idea, porque entonces... si esto es así... ¿ya no vamos a poder disfrutar de ese modo, con tanta intensidad de un buen libro? Es cierto que el tiempo, la rutina y nuestro exceso de ocupaciones nos roba la capacidad de abrir la puerta a la imaginación con la misma facilidad, pero también es cosa nuestra, de los escritores, hacer que esté abierta de par en par, y que los ojos del lector se abran como platos y que se adentre en nuestro mundo sin casi darse cuenta. Yo digo que no depende tanto de nosotros, el que seamos capaces de emocionarnos con lo que leemos, sino que es el libro que tenemos en nuestras manos el que debe cautivarnos hasta hacernos perder la noción del tiempo y del espacio.
Yo busco literatura mágica, llena de sentimiento, que me haga zozobrar, reflexionar, que tumbe mis valores y los ponga del revés, que me haga temblar de miedo, o querer tomar las riendas de la historia para tomarme la justicia por mi mano...
Yo quiero ser la protagonista, y soñar...

«Todo alrededor parecía suspendido en el tiempo. No se escuchaba la brisa entre las ramas de los árboles, ni el rumor de un animal nocturno escabulléndose a través de la maleza, nada se movía, como si cada roca, cada brizna de hierba, hubiera quedado atrapada en aquel momento espeluznante...» de «El Destino de Ana H. Murria», ©2016 Maite R. Ochotorena.


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