Por qué el género de Intriga

Escribo novela de Intriga, escribo desde las sombras, allí donde se esconden mis miedos, que son los vuestros, porque sólo podemos comprenderlos y combatirlos si los miramos de frente, aunque el viaje sea tenebroso, porque el abismo existe, y en ese submundo de experiencias pervertidas, se crece siendo desconocido. Hay que mirar hacia dentro, hacia lo vivido, hacia la herida que supura, hacia la tristeza que nace de algún lugar olvidado. Para recuperar lo que una vez fuimos, hay que ir a buscarlo. Para comprender lo que perdimos, hay que bajar al sótano, aunque después del viaje hayamos cambiado.

Ahí abajo está el silencio, y el olvido, ahí está la No-Nada, los interrogantes sin respuesta, el tabú de la vida que sin embargo nos hace ser quien somos. El silencio nos aparta de la luz, y el olvido secuestra nuestra voluntad, impidiéndonos avanzar, por eso me adentro en la oscuridad, en la perversión del ser humano, en ese lado oscuro que no comparto pero que me alcanza, que nos alcanza, y nos consume, y está aquí al lado, con un rostro amable vestido de sonrisa, de buenos días, de café con leche en una mañana de otoño, de paseo por la calle, de vecino, de amigo, de pareja…

No encuentro otra manera de hacer aflorar el dolor, la pena, el miedo, la inseguridad, la incertidumbre, que a través de aquello que les da sentido, lo que las provoca, a través de la mano que hiere.

Escribir es una manera de expresar, es una voz que denuncia. Quiero darle voz a ese silencio, para que acabe el castigo con el que se inmola el que sufre. A través de mi voz, pretendo derrocar el mal que habita este mundo, señalarlo con un dedo gigante y luminoso, para que otros sepan distinguirlo, pretendo descubrir sus escondrijos, y marcarlos a fuego, y señalizar los senderos que llevan hasta él, para que otros no se pierdan en sus trampas.

La No-Nada es el anti-yo, es la negación más absoluta, y negarla alimenta el dolor. Bucear a través de sus hebras cortantes duele, pero libera, por eso escribir profundizando en las heridas, a través del mal, mirándole cara a cara, es la llave que abre la puerta de la luz: la verdad.

Visto mis novelas de intriga y misterio, porque el miedo es un reguero de preguntas sin respuesta, y quienes hacen daño se valen de nuestra incertidumbre, y el no saber cubre con velos la claridad de nuestros pensamientos. La intriga es la invitada de gala en una sala llena de viajeros que buscan la salida, el vehículo conductor de nuestras miserias… A la vez es un eufemismo para contar algo real, demasiado sórdido para ser contado tal cual. Visto de ficción la verdad y así suavizo el castigo de una realidad demasiado cercana. Es mi manera de hablaros sin que mis palabras os retuerzan la conciencia.

¿Es la novela de intriga un mero relato para entretener? Mi novela de intriga es una voz cruel que no conoce la piedad y quiere hablar, alto y claro, un traje a medida para contaros verdades susurradas en forma de ficción. Bucear en mis novelas es ser valiente y zambullirse en esa oscuridad, sabiendo que al final podrás volver a salir, hacia la luz, hacia la comprensión y la cura.

De la Oscuridad a la Luz.

«El Destino de Ana H. Murria», un viaje interior, hacia el origen del daño, a través de esa oscuridad poblada de miedos, buscando los porqués, dándole voz al miedo.


Entradas populares de este blog

La Espera

«El Sauce Llorón», un cuento de Navidad

Relato de Terror: El Mensajero de la Muerte