Feliz 2017, un brindis por todos nosotros

Sentada delante del ordenador, salseando aquí y allá, leyendo tantos buenos deseos, la emoción que se palpa por terminar un año y empezar otro nuevo… quizás porque sentimos que todo nuevo comienzo nos brinda mil oportunidades para hacer y deshacer, recomponer, retomar, emprender, soñar, desear…

Y mirad, si nos sirve, si la entrada de un nuevo año y el final de otro nos sirve… para crecer, para cambiar, para proponer, para mirar hacia dentro y recapacitar, para al menos intentar todo aquello que dejamos atrás… ¡Brindo por eso!

Ojalá con un chin chin cambiaran las tornas del destino y se nos nublara menos el pensamiento, ojalá por cada sonrisa de esta noche hubiera un millón de carcajadas para celebrar esta vida preciosa que se nos ha dado…

Ojalá se desate una locura colectiva capaz de arrastrar la gran farsa que nos invade y nos confunde, y nos llena de banalidades… cuando no queremos o no podemos entender al resto, cuando nos empeñamos en ser algo que no somos, en cumplir con lo que se espera que hagamos, aunque suponga mentirnos y mentir a otros, aunque suponga estropear esta hermosa oportunidad que es la vida, única, única…

Ojalá se desate un terremoto que arrase con todo el dolor y la muerte, con el sufrimiento, con el aislamiento, con el MIEDO. Porque el miedo provoca guerras, el miedo nos hace presos, el miedo nos ciega, cuando se convierte en compañero de viaje. Lo llevamos agarrado al corazón, y duele…

Ojalá se desate una verdadera tormenta, de colores, de esperanza, de LIBERTAD. Ojalá, porque nos hace mucha falta, que nuestra conciencia ya no puede más de sentirse ninguneada, olvidada, restaurada… que no somos conscientes de cuánto se nos manipula, y estamos tan agotados que ya no queremos rebelarnos.

Ojalá se desate un torbellino que se lleve este velo que nos mantiene aislados, del resto, de nosotros mismos. No sabemos quiénes somos, y muy pocos se atreven a cambiar esto. Brindo porque soltemos las amarras que nos anclan a una vida gris, sin más objetivo que salir adelante, día a día, haciendo lo que NO queremos, siendo lo que NO somos, haciendo lo que nos dicen, creyendo lo que nos cuentan, sin cuestionar, sin reflexionar, sin entender…

Sentada delante del ordenador suplico que cuando suene la última campanada, se DESHAGA EL HECHIZO que nos tiene presos. Que se caiga la venda y al mirar alrededor, no sólo miremos, sino que VEAMOS, no sólo oigamos, sino que ESCUCHEMOS. Brindo por que apostemos por la VERDAD y no por el MIEDO. Se nos inculca temor a salirnos del tiesto, como si fuera no existiera nada más… Pero hay mucho más… y mejor, y sí, cuesta, y sí, es arriesgado…

Siempre lo digo, ¿acaso hay algo que merezca más la pena? Soltad amarras y embarcaos en ese velero con destino a… ¿quién sabe? Brindo porque seamos un poco más valientes, más honestos, más audaces…

Brindo por nuestros corazones, que aunque un poco dormidos, aún laten con esperanza. Brindo por los valientes y los osados ¡¡que aún se atreven a soñar!!

¿Os atrevéis? Desde este lado la vida se ve mejor… ;)

Un besazo amigos!! Feliz 2017… y los que vendrán.

Maite R. Ochotorena


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