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Mostrando entradas de 2017

Relato: «Viaje al Más Allá»

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—…no me dejes morir, te lo ruego, haz lo que sea, pero no dejes que muera —la voz del señor Toscani es estridente y temblona; su expresión es firme, sin embargo, parece asustado. No febril, ni delirante, sino sólo asustado—… ¿Lo harás?
Le miro perpleja. El señor Toscani está condenado, es un enfermo terminal… ¿Cómo pretende que impida que muera, si sabe que le quedan dos telediarios? Me quedo callada, estupefacta, sin saber qué decir. Entonces él aferra mi antebrazo con su mano huesuda, y aprieta con fuerza inusitada. Para ser un enfermo de cáncer, aún conserva mucha energía.
—…por favor enfermera, debes prometérmelo, ¡jura que harás lo imposible por mantenerme con vida!
—…está usted nervioso, y es normal, pero no entiendo…
—¡No son nervios! —el señor Toscani se medio incorpora, y sus ojos grises se abren con desesperación, clavándose en mí, mientras una mueca horrible deforma su cara—. No son nervios. No comprendes…
Se derrumba en la cama y suelta un bufido. En el monitor que contr…

Reseña de Libro Magno sobre «Donde Habita el Miedo»

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Un relato psicológico abrumador que nos lleva por las emociones más oscuras y por las verdades más profundas de la psique humana para hacernos reflexionar sobre el miedo, el dolor, la ira y la tristeza.
¿Qué puede hacer que Teresa Lasa se aísle de toda su vida y se esconda en un lugar abandonado en medio de las montañas? ¿Qué puede haber ocurrido en su vida para que esté llena de miedo, de dolor, de tristeza y lo único que quiera sea esconderse de sí misma? ¿Qué tipo de vida lleva a alguien a una decisión así?
En este contexto comienza la excelente obra de Maite R. Ochotorena, novela publicada en el año 2017 y promocionada por los medios como un thriller psicológico pues, con total razón, nos lleva por un viaje a lo largo de las emociones más profundas de Teresa y nos hace reflexionar sobre nosotros mismos en una obra magistral que nos recuerda géneros de terror, suspenso e intriga, y nos lleva a pensar en autores como Stephen King, Edgar Allan Poe, o H. P. Lovecraft…
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Muros de hiel

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Entre mil velos nocturnos. 
A base de llantos esgrimidos a la noche sin cuentos. 
A base de cenizas que atraviesan, 
sentencias injustas que amarran la vida… 
A base de castigos… 
No hay esperanza en ese reloj que hiere el tiempo. 



Entre mil sueños derrotados por la mano que hiere, 
a través de barcos sin velas… 
surcan un mar eterno de tristeza. 
A través de rincones gastados, 
preñados de sombras grotescas, 
donde la mano se alza y el futuro se desvanece. 



A través de la ira que aguarda, 
tras la máscara del que ama sin amar, 
blandiendo la herida en cada una de sus atalayas. 
A través de un muro que se quiebra, 
un muro de hiedras muertas. 



Entre mil velos falsos, 
veo al verdugo. 
Su sombra es infinita y voraz. 
Su sombra negra que atrapa… 
La araña retuerce su presa. 
Giros de amargura, 
el pozo de las miserias… 
No hay cadenas en su guarida… 
El miedo vigila, 
el miedo sostiene… 
El miedo es el velo confuso que todo lo gana. 
Y todo se pierde.

Cartas de una autora independiente (I)

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...toda una aventura, ¿no? Y lo es.
Es una aventura, y como tal, está llena de luces y sombras. Somos legión, que levante la mano quien quiera ver su libro publicado, que levante la mano quien quiera dedicarse a esto de escribir al cien por cien... Como decía, somos legión, cada cual tratando de destacar, cada quien buscando la manera de llegar a sus potenciales lectores, construyéndose a sí mismo... y, sobre todo, tratando de no decaer.
En toda guerra, hay batallas que librar, y no siempre se alcanza la victoria. Y de eso quería hablarte. Hay tanta publicidad, te invadimos con anuncios sobre nuestras obras, y en realidad... sabes tan poco de nosotros... Hablo de personas que, con más o menos talento, nos negamos a que otros dictaminen si podemos llegar a alguna parte o no con nuestras letras (hablo de las editoriales), algunos cansados de tocar puertas, los hay que ni se molestan...
Yo soy una más. Aquí, al pie del cañón.
Y es que hoy por hoy, las redes ofrecen a los autores una man…

Cartas de una autora independiente (II)

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Y empezar una nueva historia, así, de cero, o tal vez tirando de algo archivado en un cajón, o en tu cabeza... Pero empezar de cero la arquitectura compleja y delicada de una novela. Todo un reto, y da vértigo, te lo aseguro. Por varias razones.
Porque, al menos en mi caso, ha de pasar un tiempo hasta que me desprendo de los posos (poderosos), de la novela anterior. Quitarte el abrigo de sus escenas, deshacerte de los guantes de los personajes... dejar el sombrero con su trama (meses y meses de idearla, levantarla y darle cuerpo...), y beber agua fresca para quitarte el sabor que te dejó su esencia...
Parece fácil, y no lo es. Para mí no. Al igual que a ti te cuesta cerrar un buen libro y despedirte de sus personajes, salir de su entorno, que es como terminar un viaje, cuando no quieres regresar a casa todavía... a mí me resulta duro pasar página y desprenderme de algo que ha sido y será, parte de mí, que me ha dominado hasta la obsesión durante tanto tiempo, y por lo que lucho cada d…

Iniciativa Sígueme

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Y es que navegando por este universo virtual, encuentras gente maravillosa, con iniciativas potentes, con ilusión, con ganas de compartir, de crecer, de apoyar y apoyarse... Así es como me he enterado de esta brillante iniciativa. ¿En qué consiste?
Muy sencillo.
Las administradoras de Entre libros y coletas, Mi mundo entre libros, La guarida de los amantes y Noa en el baúl de los sueños, gente de verdad con muchas luces y mejores letras, gente apasionada y divertida, no puede ser de otra manera si han puesto en marcha esta iniciativa, han creado este invento para que quienes tenemos un blog que empieza, o que lucha por hacerse un huequecito entre los lectores de la red, podamos seguirnos y apoyarnos mutuamente.
¿Te animas? Si te apetece participar, sólo tienes que pinchar en la imagen y seguir las instrucciones, ;) Ah! Si quieres seguirme y que yo te siga, no olvides comentar en esta entrada y dejarme el enlace a tu blog, y la URL del enlace con la página que hayas posteado en tu blo…

Relato: «Angie»

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Nunca imaginé que llevar implantado un chip en la cabeza pudiera ser una experiencia tan… surrealista. Si mis padres llegaran a enterarse, seguro que me llevarían de las orejas al hospital más cercano para que me lo extraigan. Ellos están en contra de estas nuevas tecnologías, les parece una aberración que alguien coloque algo en tu cerebro, algo que interactúa con tus pensamientos, que puede hacer que escuches música, recomendaciones sobre el tiempo, indicaciones para llegar antes a una cita en un día de atasco, o reservar entradas para el próximo concierto de tu grupo favorito. Antes todo esto lo hacías desde tu móvil, tablet o tu ordenador, pero ahora la experiencia es más rápida y directa llevando un chip en el cerebro. No hace daño, el injerto es sencillo —el mismo día estás en casa—, y puedes retirarlo cuando quieras. Pero… ¿quién querría retirarlo cuando supone tantas ventajas? Es como tu propia conciencia hablándote, pero sólo sobre aquello que te interesa, una voz que no te j…

Relato: «Octava Planta»

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Al meter la llave en la cerradura me embarga una oleada de emociones, dispares, contradictorias… Estoy a punto de entrar en el que a partir de ahora será mi nuevo hogar. Empujo la puerta, pero no. «Espera, espera un poco más, mantén el suspense…». Así que la sostengo. Sólo un instante, aún quiero quedarme en el ayer unos segundos, aún quiero retener este yo un poco más… Cierro los ojos, inspiro, expiro… «No seas boba, ¿cuánto más vas a esperar?».
Al fin la abro del todo.
Ante mí el flamante piso que acabo de comprar. Os lo presentaré: se llama ciento noventa mil setecientos noventa y cuatro euros y es una séptima planta. «Uuuuufffffff…». Un escalofrío recorre mi espalda y mi mano vacila, con las llaves tintineando entre los dedos. El nombre intimida…
Sin embargo, el vestíbulo, luminoso, amplio, abierto a un gran salón, los suelos de madera noble, las paredes lisas, pintadas de un suave color tierra… me saludan con alegría. El sol lo inunda todo. No hay muebles, pero los habrá.
Sonrío …