Días malos


Un mal día


A veces, aunque sé bien que días como el de hoy tocan, y que no puedo hacer nada para evitarlo, me veo inmersa en un lunes sin ganas, ni arranque para seguir peleando. Un lunes cualquiera, no hay diferencias, sólo soy yo que me doy por vencida durante un kit kan que no suele ir más allá de un día.

Es entonces cuando recuerdo que ya sé que voy a tener más de un lunes como el de hoy, que habrá muchos lunes así, de bajón, de dudas, de «no tengo ganas de salir a buscar lectores», de para qué...


Es entonces cuando acudo a ése calendario que tengo en mi estantería, (me lo regalaron durante una de mis visitas), donde dice: «Recuerda, no es dónde estás, sino a dónde quieres llegar».

Es entonces cuando me dejo llevar, «hoy no salgo, hoy descanso». Porque no tiene nada de malo rendirse por unas horas, dejar que pase el cansancio, las dudas, el miedo y la pataleta. Porque siempre, invariablemente, hay un martes esperando, dispuesto a volver a empezar.

No son las derrotas en el día a día, son las victorias en la guerra, no es el camino, sino lo que encuentras en él y el sentido que para ti tiene.

Hoy no salgo. Hoy descanso. Mañana es martes.

Es mi manera de decirte, a ti que escribes, a ti que estás luchando por darte a conocer, que ante ti tienes una dura pelea, por destacar, por darte a conocer, porque te lean. Nadamos en un mar de escritores, muchos ya reconocidos, otros muchos, como nosotros, buscando su momento, UNA OPORTUNIDAD.

Si alguien te dice que es fácil, o que si de verdad tuvieras talento ya habrías logrado el éxito, no lo creas. No hay recompensa sin esfuerzo, y es que para empezar de cero, hace falta mucho coraje, sí, pero sobre todo perseverancia, y no olvidar nunca de qué se trata. Yo aún estoy en el camino, pero sigo adelante porque voy logrando cosas, porque voy tejiendo una red lo bastante fuerte como para sostenerme cuando me caiga.

Porque te vas a caer, no te quepa duda. Pero no importará si tienes tu red de supervivencia.

Así que hoy tienes un mal día, si es lunes para ti, piensa que después llega el martes, SIEMPRE. Y que no tienes por qué fingir que eres invencible, que no tienes malos momentos. Lo importante es que a pesar de esos malos momentos, sigues adelante.

Hoy descansa, respira, relájate... que mañana será otro día.

Maite
 

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