Cómo te atreves

Cómo te atreves.

Tú, que debías ser mi horizonte,

mi referente y el sostén de mis sueños…

Tú, que debiste venir con la palabra dispuesta,

y no con el hierro que atenaza.

Tú que debiste ser el consuelo,

y no la voz hiriente disfrazada de consejo.

Cómo te atreves,

tú, en quien confiaba...


tú, de quien anhelaba el ánimo y el apoyo,

tú, que callas y niegas,

porque en el fondo no crees,

nunca has creído, nunca confiaste,

y en cambio, siempre creíste en el fracaso.

Cómo te atreves…

y juzgas,

y crees que me conoces,

maldita palabra-castigo,

odiosa voz del ninguneo,

del orgullo frustrado,

el EGO que aturde y esculpe una voluntad de hielo…

Tú, que debiste ser mi consuelo, mi puerto, mi guía…

tú, en quien confiaba…

al fin decides hablar…

y tu silencio sólo era juicio,

y tu silencio sólo guardaba crítica,

y vienes y viertes tu desprecio sobre mi lucha,

y me inundas desbaratando lo poco que he construido…

después de todo.

Al fin no estás aquí.

Al fin nunca has estado.

Cómo te atreves.

© 2017 Maite R. Ochotorena


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