Bocaditos de Suspense: «Ése no es mi bebé»

Regresar de la inconsciencia en la oscuridad y recordar que tu precioso bebé está muerto.

Qué puede haber peor que esto.

Mari Rose abre los ojos. Está tendida en la penumbra de su habitación, junto a la cuna silenciosa de su hija de tres meses, mirando al techo.

Recuerda de inmediato que la ha perdido, de muerte súbita. El dolor sacude su conciencia y se siente morir...

El silencio lo recorre todo.

Está sola.

En ese silencio se escucha un gutural gruñido. La cuna se sacude.

Mari Rose se asusta.

Se incorpora y mira dentro. El bebé, que ella dejó cubierto con su mantita, para no tener que verlo, se mueve.

Se emociona, ¡Oh Dios! ¡Está viva!

Extiende la mano y aparta la manta...

Eso no es su bebé.

Una forma blancuzca que imita el cuerpecito de un bebé, se agita sobre el colchón, retorciéndose, con una cabeza serosa sin ojos ni boca, y unos muñones en lugar de brazos y piernas.

Mari Rose ahoga un aullido de terror.

La cosa se retuerce y un gemido antinatural brota de su interior... Repta y se cuela entre los barrotes. Cae al suelo con un TUMP horrendo, y Mari Rose se aparta de un salto, hipnotizada por el esperpéntico fenómeno. ¿Dónde está su niñita? ¿Es esa cosa su niñita...

El gusano repta, apoyándose en sus muñones, hacia el balcón. Cuando llega a la puerta, intenta salir, pero no puede... Mari Rose, llorando, le abre la puerta y deja que salga. Lo ve arrastrarse penosamente hacia el jardín, y adentrarse en la hierba...

Le sigue, hipnotizada...

Entonces empieza a escarbar, usa esos brazos sin manos de piel lechosa y húmeda, y aparta la tierra, sin parar de gemir, retorciéndose... Mete su cabeza deforme en la tierra y empuja, empuja.... comienza a introducirse bajo tierra, como lo haría un gusano...

Y desaparece.

Mari Rose se queda mirando el montón de tierra que ha formado, en medio de la hierba...
Un alarido se ahoga en su garganta, cuando escucha claramente el latido de un corazón de bebé palpitando, allí abajo, alto y claro...

tump tump tump tump tump tump.....

© 2018 Maite R. Ochotorena


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